Editorial 120

Los comediantes: los dueños de la risa

 

No hay nada más difícil que hacer reír. Eso lo sabe cualquiera que se haya enfrentado a un público en un escenario teatral, de stand up comedy o tras un micrófono radial o en medio de un plató fílmico. La risa es un arte escaso y solo reservado para unos genios más escasos aún. La mecánica de lo que hace reír es inexplicable, y el talento y el esfuerzo que se necesitan para generar una carcajada son, por momentos, titánicos. La comedia cinematográfica actual no hace honor a sus antepasados, pareciera que el ingenio de los creadores se agotó o que el público se volvió más exigente (¿o más rudimentario?), pero la verdad es que para ver las grandes comedias del cine hay que mirar necesariamente hacia el pasado.

El 22 de agosto de 2017 la sección de cultura de la BBC entregó un listado de las cien mejores comedias de la historia elaborado por 253 críticos de cine de todo el mundo. La primera de la lista es obvia, Some Like It Hot (1959), de Billy Wilder, pero lo llamativo es que entre las veinte primeras no hay ninguna cinta del siglo XXI: la más reciente es de 1998, El gran Lebowski, de los hermanos Coen. Hay dos largometrajes de los años veinte, tres de los años treinta, cuatro de la década de los cuarenta, dos de los años sesenta, cuatro de los setenta, dos de los ochenta y dos de los noventa. El cine cómico sigue dependiendo de los clásicos, de los grandes artistas que eran los dueños de la risa: Chaplin, Keaton, Lloyd, El gordo y el Flaco, los hermanos Marx… Lo triste es que su cine cada vez es menos conocido entre las nuevas generaciones de cinéfilos, que los ven como una suerte de reliquia prehistórica, perdiéndose –por un prejuicio– de un excelente cine.

La XVIII edición del Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia tiene como eje central la comedia cinematográfica y dado que habitualmente nos unimos a su programación con el último número de Kinetoscopio de cada año, pues nos dedicaremos a contarles la historia de los grandes comediantes. Hemos seleccionado quince de los más importantes e influyentes para elaborar un perfil de cada uno. Nos mueve el propósito de darlos a conocer a los cinéfilos más jóvenes, de invitarlos de este modo a disfrutar de sus películas y a sorprenderse con un humor absolutamente más valioso que cualquier cosa que uno pueda ver en la actualidad. No había efectos especiales, pero sobraban ganas, inventiva y un talento que ya no se ve más.

De Chaplin a Tati, de Keaton a los Monty Python, De Lloyd a Mel Brooks, el arco de la comedia pasa por las manos de pioneros, hombres temerarios, mavericks y artistas irreverentes. Todos convencidos de las bondades de la risa, de los beneficios de una carcajada, de las virtudes terapéuticas de una broma bien hecha. Visitémoslos antes de que la comedia inteligente acabe de pasar de moda del todo, reemplazada por la chabacanería y el mal gusto, esos sí abundantes.

Feliz lectura.

–El editor